Mayor protección ante riesgos que siguen creciendo

*Artículo de David Giménez, director de Credit Broker Protego, publicado en la Guía de Excelencia Empresarial de Diari de Tarragona. En la fotografía, Félix Oliva, CEO de Protego, y Laura Roigé, presidenta de la Cambra de Comerç de Tarragona, junto al autor del artículo durante la presentación de la mencionada Guía.

El proceso de recuperación de la economía nacional, la más afectada por la pandemia en la zona euro debido a su dependencia del turismo, ha sufrido un fuerte frenazo por el conflicto bélico en Ucrania, y en parte por los efectos del colapso del puerto de Sanghai. Con las materias primas disparadas, nada hace prever que en este 2022 se pueda corregir la inflación más alta en décadas (6,7% en el último dato), lo que desgasta el poder adquisitivo de las familias y ralentiza un consumo todavía muy por debajo de los niveles pre-Covid (-6% al cierre de 2021).

Esa debilidad no ayuda precisamente a mejorar el pulso de las empresas, lastradas además por las subidas en su estructura de costes. Los pronósticos no son halagüeños ante el previsible aumento de las insolvencias en los próximos dos años, con la UE y los países del Este especialmente expuestos. En España, se calcula que más de la mitad de las pymes padecen ya serias dificultades para asumir sus gastos en suministros, personal e impuestos. Más de la mitad (55,84%) han visto reducidos sus márgenes, y el 15% admite problemas de viabilidad.

Las grandes industrias intensivas en energía (química, metalurgia o papel), además de sectores clave como el transporte, el agroalimentario o el del automóvil, tratan de ajustarse el cinturón ante una ‘tormenta perfecta’. En el caso de la construcción, se han encendido todas las luces rojas, con más de 2.500 empresas a punto de cerrar y 300 en concurso de acreedores. Ni el esperado regreso del turismo extranjero, ni los fondos Next Generation UE, -con casi 70.000 millones de los que el 40% llegan en este 2022-, aportan suficiente luz como para desvanecer los nubarrones. A nivel mundial, se prevé una caída en el crecimiento de siete décimas.

En este escenario tan inestable, cabe vaticinar una notable desaceleración de la inversión y un golpe a la salud financiera de las empresas. La Plataforma Multisectorial contra la Morosidad, que aglutina a 1,5 millones de empresas, ya advierte que la inflación, el final de la moratoria de la Ley Concursal y los cambios en las condiciones de los créditos ICO, -más la retirada del escudo estatal sobre el sector productivo-, van a tener un efecto devastador en el riesgo de impago.

Los ingredientes del cóctel no invitan a la alegría; de hecho, la banca nacional e internacional ya amplía sus dotaciones por insolvencias. Es tiempo de guarecerse del temporal y, sobre todo, evitar sustos mediante soluciones específicas de cobertura que, además de generar tranquilidad, permiten buscar alternativas ante clientes en dificultades, exportar a países complejos, o incluso penetrar en nuevos nichos.

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